martes, 24 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
...
Cuando me falta el tiempo me sobra las ganas de.
Colorear otros labios. Beber otro cuerpo. Dormir al sol con otro cuerpo.
Me sobran ganas de. Y me falta.
lunes, 16 de mayo de 2011
Desafiando, si llego.
A veces me auto-medico: existencial-mente.
Me da por pintarme las uñas o por destruirme los oídos con los sonidos de un piano, por apagar las luces (si es de noche) y quedarme mirando el cielo, o ponerme la tele sin sonido e inventarme los diálogos sólo por las miradas, me da por ponerme esos zapatos tan perfectos con esos tacones tan imposibles.
Y tumbarme en la cama. Como las estrellas porno, pero vestida.
Es ridículo, desde fuera, poco importa. Es mi terapia y hago lo que puedo por parecer seca mientras me estampo de pensamientos y sensaciones. Algunas son reales. Otras me las invento. Qué más da.
La delicadeza pasa de moda cuando tengo ganas de llorar.
El olor a acetona me relaja y el color verde en las uñas me recuerda al olor a hierba mojada después de la lluvia.
Me lo invento todo, lo necesito así. Ahora.
Hoy me estoy tratando en contra del miedo, en contra de las sensaciones intensas que me hacen pequeña, en contra de las sonrisas que se me escurren y por ende pierdo.
En contra de esas miradas lascivas desde el fondo del autobús, en contra de las botas blancas en primavera y en contra de los modales.
Sí.
Que me ha dado por desafiar la noche.
Y el mundo.
Si llego.
Si llego.
domingo, 8 de mayo de 2011
Vida
Una mano rozando el pelo. Suave. Suave. Lento. Lo roza y baja. Despacio. Como si fuera un camino. Del tiempo sobre. Una mano que roza el pelo.
Y así pasar las horas despierta. No dormida sino despierta. Porque las pesadillas. Sólo por ellas.
Morir lentamente. Pero sonreír.
Y.
Pasa eso a veces que una noche no es sólo una noche. Que es más que eso. Y pasa que caminando lento cuando amanece. Lo sientes.
Eso que llaman Vida.
Cosas que pasan. ¿Verdad?
De eso trata la vida cuando la sientes.
Y cuando no también.
lunes, 2 de mayo de 2011
miércoles, 27 de abril de 2011
Sin interrupción
No enseñan a sentir, no eso no lo hacen en el cole.
Pero aprendí
con Baudelaire de la mano.
Como para no estremecerse con una frase.
Por ejemplo:
“Hay que ser sublime sin interrupción”.
miércoles, 20 de abril de 2011
lunes, 18 de abril de 2011
Ahora es el momento
Sabes que llega.
Ese momento. Un momento especial. Exclusivo.
Como ese par de zapatos que viste en la última pasarela, que sabes que no tendrás nunca, pero que te hacen soñar con una acera cualquiera.
Ese momento, llega.
sábado, 9 de abril de 2011
Imagina
Algo pasa cuando despegas. Por las tripas. Algo que en realidad no pasa. Solo se siente. Como si las alturas te dieran el privilegio de llorar sin miedo, de gritar sin miedo, a saber que es mejor:
Todo sin miedo.
Porque por mucho que te enseñen a cómo inflar el chaleco y por dónde están las ocho puertas que te permitirían salir-saltar:
La muerte es segura. Del todo.
10.000 metros. Demasiados metros. Demasiada belleza. Y agua. Y demasiado poco ventana pequeña. Como las carreteras y las casas y las ciudades. Todo es pequeño. Por fuera. Por dentro es tema aparte. Intenso. Interesante. Imposible. Demasiado.
lunes, 21 de marzo de 2011
6:50
6:50.
Lo marca el reloj y lo siento en los ojos.
Arde.
La hora.
El momento en el que el Sol está a punto de asomarse. Por el cielo oscuro. El cielo dormido. Sonrojado.
A él no se le ocurre madrugar. Ni tomar café recién hecho. Ni fumar un cigarro. Hecho a medida por unas manos frías. Y suaves. Pero sobre todo frías.
Frías.
El Sol sigue un ritmo demasiado personal. Dirigido no a ti. Ni a mí… pero sólo comprensible por nuestros ojos.
“Y yo. Tengo que desprenderme del último sueño, tengo que arrancarme el alma para empezar.“(Desde abajo)
domingo, 13 de marzo de 2011
***
La ridícula forma de re-cordar re-volver re-vivir: cuando las sábanas lamían un cuerpo y las manos resbalaban (incansables e insaciables) por una espalda tímida y suave. Ridícula sensación de que sabe a poco y de que sigo teniendo hambre y sed. De un cuerpo y una sensación demasiado ridícula porque no tiene nombre ni apellidos.
La forma de no saber si merece la pena preguntar: ¿Va a llover? Para, sólo, dejar de cargar con un paraguas roto a todas partes como si fuera un tesoro mientras pasan veinte años… y sin saber si merece la pena preguntar ¿Va a llover? Cuando sé de sobra que siempre llueve-siempre me mojo-siempre me gusta.
Ridícula.
La mañana que es poesía plena- pura y envuelta en humo de un cigarrillo mal apagado y páginas de un libro que alguien escribió hace siglos con palabras inmensas y bellas que todo lo dicen y estremecen… como ese/un beso llegando de golpe y por sorpresa que es también inmenso y bello y todo lo dice y estremece.
Ridícula.
Sintiéndome estrella de cina mientras me pinto las uñas con el eterno Chanel 509. Sintiendo frío calor y llevando susurros en el bolsillo. Sintiendo la amenaza de pasar de estación y no guardar un recuerdo.
miércoles, 9 de marzo de 2011
**
De repente la luz se apaga. El telón se cierra de golpe también. Una ópera a oscuras, así de repente, como quien no quiere despertar de un sueño hermoso.
Momentos así. De sonrisas tímidas. Que nadie ve. Que nadie necesita ver. Porque no entendería. Tampoco necesita hacerlo La Verdad sea dicha.
Sí, las uñas grises “de turno” han acompañado el día. Y han sujetado el tenedor más ridículo del mundo mientras devoraba un trozo de pastel de manzana, y el sol también. Y las pocas nubes.
Que bien sienta recordarlo. Eso. Que Hoy merece la pena. No tener mucho más poco más algo más no tener nada y aun así: saber que merece la pena. Seguir. Ponerse tacones que hacen que duelan los pies y labios rojos, muy rojos, y también aguantar los golpes del metro, y el vivir sin ascensor en un quinto piso casi trágico pero con terraza y mucha luz a partir de 4 de la tarde. Qué bien. Mal. Quién sabe. Eso.
Que se apague la luz. Qué Sueño.
*
Yo siempre creía que escribir palabras, invisibles, sobre la piel o la sábana de turno… es de locos. Pero resulta que no. Que es peor, si cabe. Porque olvidas lo que has escrito y el momento, tarde o temprano, se olvida también. La locura es necesaria a veces, aunque olvidemos el por qué.
Sin ella nada sería normal al fin y al cabo.
Cambié entonces: piel por una ventana cerrada. Y tampoco sirvió. No siempre llueve y tarde o temprano toca limpiar las vocales. Y borrar palabras con un trapo que huele bien, pero que tarde o temprano se llevará todo cuanto has sentidodichopensado… es espeluznante, creedme.
Respira. Es el principio. Y todo vale.
Siempre.
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