viernes, 27 de abril de 2012

rojo, ja
















(Del lat. russus).

1. adj. Encarnado muy vivo.







                                                                                        ...Algo así como despertar.

                                                     Un incendio.
Rojo rubor
Rojo sangre
Rojo Saturno
Rojo semáforo
Rojo señal
Rojo subido
Rojo teja
Rojo Tiziano
Rojo fresa(puntoyaparte) Rojo por todas partes. Roja. Poema.(puntossuspensivos-fundido-en-rojo-negro-puntofinal)
                                      
                                      



miércoles, 18 de abril de 2012

Olor de herida



Abre la boca con la ventana cerrada se. Despierta.
Abre los ojos con la boca cerrada.
Cierra los sentidos y salta por la ventana cerrada mientras 
abre la boca para. 
Gritar.

Pero

no 

suena. 

Nadie suena siquiera su corazón. Suena. Y sueña. 
Cierra la boca para soñar despierta para abrir los ojos para no cerrar la ventana siquiera. Abierta. 
Salta por la ventana. 

Pero 

sí 

suena. 

Todo suena hasta su alma que ya no le queda si es que ha tenido o si es que le queda. Grita. Y llora. 
Abre los ojos para vivir despierta para no soñar más dormida. Despierta abriendo la boca para besar al aire y besar palomas y robarles los mensajes que 

nunca 

nadie 

jamás le ha escrito ni le escribirá por el qué sentirán si es que pueden. Porque suena. Sueña. Salta y sigue cayendo. 
Es una estrella. 
Fugaz. 
Como un trocito de chocolate en la boca cerrada. Fugaz. Como las estrellas. Fugaz. Como el tiempo fugaz como un libro en llamas fugaz como los besos con saliva que se extinguen. Como la vida. 
Fugaz. 

Abre la boca con la ventana cerrada. Duerme. Cierra los ojos con la boca abierta. Abre los sentidos saltando por la ventana abierta. Se ha roto todos los huesos hasta los que nunca supo que tenía. 

Calla.

miércoles, 4 de abril de 2012

Que no son latidos que son abismos ácidos


Una vez fui la protagonista de un recuerdo pero nadie lo sabe. Tampoco importa.(cuánto importa que el cine de la vida sea de los asientos que. No tienen enumeración que no es un cine que es una orgía es muy dos puntos
                                              saliva
                                              gritos
                                              dolor
                                              gemidos
                                              saliva
                                              placer
                                              dolordolordolor
                                              puntoscomascamas
                                              saliva
                                              

      muchos puntossuspensivos Punto final que cierra paréntesis





Una vez fue el fin del mundo. 
Amanecimos. 
Con las estrellas haciendo cosquillas al frío con. 
La piel desgarrando la otra piel la. 
Ausente pero al otro lado de la cama el. 
Tuyo en ahora en. 
Ojalá en una bañera rellena de nunca-s. Ojalá no en este 
bosque 
descaradamente
descuidadamente 
congelado
 en. Llamas. 
Ojalá no ser un incendio sino 
El Incendio.



  Una vez fue ahora. Y enloquecimos y nos escurrimos nos. Caímos el. Uno hacía el otro caímos y la vida comenzó pero terminó porque nunca llegaste a mirarme a los ojos. Y yo me fui de ahora me. Voy. Donde la vida. Y la lluvia se despertó. La nevera cerró por vacaciones y. A nadie le importa si es ahora o después cuando despierte o no lo haga jamás.



El recuerdo fue ahora hace tres inviernos cuando. Nadie prohibía la nieve cuando. Los copos eran vida y la vida un sueño y cuando lo imposible pasaba página y escribía un libro después de cada desayuno y a veces durante también.
Siempre tenía mucha tinta entre los dientes. El recuerdo. 
Cuando era ahora. Ahora repito.


¿Sabes?

Callar viene del verbo lluvia.

  

viernes, 30 de marzo de 2012

Diccionario líquido



La buscarás donde el agua la encontrarás. 
Se despertará la lluvia mientras. 
Te mojarás los pies las manos la vida te. 
Mirarás al borde de tus propios ojos donde 
las lágrimas sueñan con no despertar otra noche 
vendrá la tormenta 
la. 
Encenderás despacio como quien enciende un cigarrillo 
al lado izquierdo de un abismo cualquiera como 
cualquier otro río.
La llamarás donde el agua la.  

Encontrarás llena de adjetivos.

Azotada. Borrada. Callada. Desgarrada. Esculpida. Fragmentada. 
Grave. 
Herida. 
Infectada. 
Joven. Kilométrica. Llena. 
Musa. Nadia. 
Sin contener eñe por. Olvidada. 
Poema. 
Quemada. Rasgada. Susurrada. Tendida.
Usada. 

Vacía.
Vacía. 
Vacía.

Y
Correrás la.

¿Encontrarás?
Sin haberla conocido.

jueves, 22 de marzo de 2012

**************


Querrás encontrar un sentido un. Cuerpo desnudo peinando tus manos un. Corazón desanudando tus latidos.
Querrás que sea un mes concreto ensalivado un. Día que no pasa pero pasa pero es otro mejor un. Infarto a punto de devorarte el pecho.
Querrás que la sangre corrompa tu placer preferido atándolo de manos a espaldas contra tu techo que siempre tocas pero nunca. Miras pero. Sientes en quizás en. Suspiros en. Ojalás.

No.

No quieres un sentido de cuerpo desnudo que peine las manos que rompa los latidos. No quieres saber del tiempo concreto ni ponerle apellidos. No quieres un infarto ni beberte el propio pecho. No quieres sangre ni tienes techo donde clavar los gemidos. No quieres saber del hambre que jamás conociste. No quieres mascar realidad educando salivas. 

Sí. 

Tienes un sentido cerrando la nevera por vacaciones. Tienes piel que dibuja latidos que. Tienes un infarto. El corazón mascando adjetivos que no se pueden fumar.

No.

Tienes verbos que violar no. Tienes otro cuerpo que desnudar no. Querrías.

domingo, 26 de febrero de 2012


Tendríamos hambre de no habernos sabido tan dentro de sí. 
Habernos empujado un poco más fuerte y 
haber desaparecido de no. 
Tenernos tan empapados inventando sentidos que 
a saber si existen más allá de 
este cuerpo 
mío este otro 
cuerpo. 
Tuyo 
de. 
Estos nosotros que 
son vosotros que. 
Ellos que. 
Tu puta madre.
Dieta de semanas de días de horas de tiempo que pasa pero
no pasa no llega se va se queda se endurece y
tiene pretensiones de eternidad aún
esperando
su
momento.

jueves, 23 de febrero de 2012

Soy no soy


Soy la vida y un bisturí que su propia mano mueve al son de 
efervescentes deseos. 
No hago ruido no 
contengo no desprendo.
 Soy el poema de un piano que su mano junto a la otra mano late al son de 
descarados latidos. 
No hago musa no 
despierto no sueño no 
hago ruido.
Soy  el humo del café que relame su pestaña caída en la mejilla izquierda justo antes 
de prenderle fuego a la cicatrizada herida. 
No hago dolor no 
quiero dolor no 
pretendo violar huellas no 
hago musa.

Soy la barrera que es ceniza que no contiene pero sí viola el dolor. 
Soy una musa haciendo de piano que cicatriza heridas inclementemente cicatrizadas y hago ruido prendiendo fuego a los efervescentes deseos. Soy un sueño despierto que no duerme pero despierta piel a punto de caramelo a punto de eternizar el humo.

No.

martes, 21 de febrero de 2012



Tímidamente perdida me sumergí en las venas de aquella ciudad. 
Orgasmo tímidamente encontrado en medio de aquellos 
monstruosos grises 
sobre negros 
sobre pálidos rojos. 

Tímidamente confesé a mis propios pecados. 

Vida.

00:51


Una noche más 
Desnuda
en mi cama sin ti 
pero 
contigo
pero 
Sin ti. 

Es una de esas afirmaciones ridículas que 
se me escurren de las manos cuando
vomito humo de cigarrillo después de la media noche 
cuando 
Soy nieve a punto de entrar en arenas movedizas
y

Ya no me quedan enfoques que desenfocar cuando 
Me visto de otoño pálido y me doy prisa en encontrar 
un 
principio 
un

Baile a punto de estrellarse 
contra el suelo 
una 
Lágrima 
a punto de llorar 
un
Verso a punto de estallar 
una
Musa a punto de devorar 
Me.

Una noche más. Me despieza el ritmo de un piano mientras me desnuda el ritmo de una poesía a la entrada del grandioso baile del fin del mundo a punto de estrellarte contra el suelo a punto de llorar. 
Un gemido más uno menos seis
más. Pierdo.

Un
Penúltimo bucle a punto de verter la piel en otro cuerpo en
Soledad a manos despiertas
galopando
despeinando
goteando
derramando
desnudez a punto de fundirse con el suelo a
punto de coserse el llanto de las lágrimas al cuello a 
punto de violar la poesía
dulcemente con
violenta paciencia.

Ahora.



viernes, 3 de febrero de 2012



Descongelar latidos como concepto como imagen de invierno a seis bajo cero más. Tres grados más. Tres más en mi ángulo. Triángulo. Tres por seis. Veinte suspiros más como si fuera viento pero. No. Viento ya no pero. Te imaginas? 


Afirmo. Como concepto como ojalá ahora en seis metros bajo hielo bajo. Nieve en copos fundidos en capas y capas de. Miel. Pura miel. Suave miel más. Ocho kilómetros de saliva insaciablemente olvidada ahí donde. Ya no caben ojalás ya no. No. Pregunto.


Que cuando podríamos besarnos huele a cuando susurramos a. Eso que desprenden el Tú y Yo desabrochados. Jodidamente descongelados. Kilómetros de placer. Miles. Mil. Mi. No. 

martes, 20 de diciembre de 2011


Que
se hubo de haber
convertido
en
una esperanza
concreta.

lunes, 19 de diciembre de 2011


Un día de estos sonarán las campanas. Será un año más y 
a nadie le importarán las luces por 
las 
paredes.

Un día de estos, 
sonarán los corazones al amanecer helado y,  
absorberemos nieve de camas ajenas. 
Sin anestesia y a contra-corriente.

Y yo:
Sonámbula ya no, 
pero tampoco dormida. 
Coseré sobre los párpados  un océano 
en 
guerra con la orilla. 
Tan infinito como relleno de pasión. 
Sí, pasión. Porque aún es posible aunque la mayoría se
 empeñe en 
no creer
-lo.

Y yo soy más 
de:
Sentir.
Sí,
 permíteme sentirte. 
Teñirme las puntas con miel y susurrar por tu espalda 
caricias 
en tiempos de siesta. 

Hazlo. Escucha bien lo que te digo. 
Estos latidos son por tu no presencia.
Y yo soy 
cuanto:
Cabe en estas manos recién sacadas de algún país de nieve 
aún 
por 
descubrir.

Silencio.
Suena la campana.
Huele a muerte en el Amanecer.
 Una distancia que es viento del sur hacia el norte. 
A cuatro horas por segundo.

Ve. A desconocer un poco más las agujas del tiempo que a saber si llega.

Inspira









 



 
 

domingo, 11 de diciembre de 2011

*****


Tan predecible y tan finito como un cubito de hielo deslizándose por tu espalda.  
Tan dulce como la inocencia antes de su inevitable pérdida perfectamente ubicada en 
ese callejón sin salida llamado naufragio 
de 
mar 
olvidado.
Tan poco invierno como los tantos gemidos en habitaciones clandestinas-invencibles.

Demasiado desnuda. 
Sin ti.

Entra.
Y
Vete.
No te vuelvas a ir.

domingo, 4 de diciembre de 2011

****

Érase una vez una melodía. 
Eran tus dedos y. 
Era mi espalda despierta mirando. Fija y perpleja 
encuadrando cuatro ojos que son 
manchas
de noches 
y. 
Humo y
besos infinitos que no son besos pero deberían porque el
deseo y
eso.

Silencio.
Se descomponen lánguidas bellezas
Evocando momentos que
a saber si llegan 
antes
de
irse.

Eran el secreto y el enigma sofocados bailando la.
Ausencia. Que hiere y baila tres noches seguidas y se va justo cuando llega la media-noche para aparecer después de tres zapatos mal puestos en esos pies tan pequeños y ridículos. 
Como sus
manos
cuerpo y
lunar a la izquierda de ese recuerdo-llama-cicatriz.

Era en.
Presente. 
Eran.
Son.
No.
Ya no lo son.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Ve y des-consuela los canosos versos que se le escurren por la espalda. Ve. Corre a enredar tembloroso las páginas, amarillentas y cómplices de un crimen callado y olvidado. Ve. A querer tanto. 
Y tan poco.
Ve.
A erosionar principios con el alma disfrazado de primavera. Inspirar miedo ácido recién sacado del horno. Brindar con copas frágiles por. Ríos rellenos de fantasmas. Frágiles también. Tocar el eco de un piano. Ve. 
Atrévete a creer que el mundo es mejor si te dejas el aire en casa. 
A querer morir solo. 

Ven.




martes, 27 de septiembre de 2011

Humo de cigarrillo


Fue fácil echarte de menos cuando no te conocía. Hoy París, mañana Moscú. Sucedáneos días que me mecían de aquí para allá sin demasiado cuidado. No se me da bien ser caníbala a pleno pulmón y sin dientes.  Si mi preferido fue el pastel de manzana, con mucha canela y nueces y, eso que es secreto de cuaderno amarillo, guardado orgullosamente generación tras generación.

Todo eso fue antes de tu piel. Masticarla en imágenes lentas y vagas. 
Antes del incendio que nunca fue tan difícil de empezar.

Y se me da tan mal alejarte que hasta dejaría las galletas de avena de media-noche. Renunciaría al humo entre los dedos. A las mañanas que son días enteros. Renuncio a todo si te llevas el miedo.  Hasta al café sin azúcar demasiado negro, al otoño amarillo y al color de uñas en terapia intensiva.

¿Cuándo he tolerado la piel cruda? Sin especias ni 180 grados de pre-calentamiento. Ya no lo recuerdo. Ni eso, ni el siquiera querer olvidarlo. Y punto aparte.

Hoy he aprendido: es un sueño. No a la antigua usanza sino de esos. Con los ojos abiertos. No es que se repita, es que se produce en mi subconsciente y rueda. Por la ladera de mi mente hasta. Plantar raíces firmes en mi conciencia. 




domingo, 21 de agosto de 2011

Domingo.



Los domingos dan que pensar. O simplemente se aprovechan. Para pensar. Porque nada más apetece. Al menos conscientemente.

Lo que pasa a lo largo de seis días siempre lo acabo descubriendo al séptimo. 
Sobre todo cuando despierto en una cama ajena. 
Con otro cuerpo ajeno al lado. Otra espalda. Y respiración. 
Otro amanecer, semi-atardecer. 
Porque los domingos también fueron hechos para apagar el despertador. 
No ponerlo. Ser inconsciente. Descubrir notas. Encontrar palabras. Perderlas. No atreverse. A pronunciar. Las.


¿Qué me pasa a veces? Al cuerpo. Que se retiene. 
Que se no atreve. 
Que no se sumerge. Al deseo. Que no hace nada. 
Que es inválido a tiempo parcial a sueldo medio.


Madrid está que arde. De calor. De poco viento. Poco aire. Poco de todo. Demasiado. 
Pero al caminar hacia casa mi mente me comparaba con un cubito de hielo. Con una copa de vodka y mucho limón. 
Y hielo. Machacado.
Ya no se desayunan diamantes. Ni con ellos. Ni sobre ellos.
Ayuno sin diamantes. Compro periódicos para llenar. O vaciar.  Los ojos y el alma si es que me queda. Escribo desde el metro para decir que termino. La semana y empiezo el día, la tarde. Que se hace de noche mientras sigo embadurnada de miradas. 
De sensaciones.


Que pienso que muchos necesitan un mapa del mundo tatuado en el pecho. Para no olvidar que hay más de un mundo en el mundo. Que también hay estrellas y no sólo farolas. Que los aviones también son estrellas, que caen pero que a menudo llegan. Que ver clásicos hasta las seis de la mañana no es de bohemios, sino de locos. Transeúntes del mundo sin más. Unos locos por permitirse vivir no viviendo una noche.
Que el deseo se extirpa. Y que cabe dolor. Y hay tormentas. Y hace aire cuando sacas la mano por el techo. Del coche.  Y que cabe vergüenza, pero no es el caso.


Que. Hay demasiado. En una semana. En seis días. Para que llegue el séptimo y siga sin entender. Nada.

miércoles, 17 de agosto de 2011

En cera. En Vida.



Mira que parece fácil. Se da por hecho. Eso de El Día a Día. 

Contamos con que vivir es lo suyo. Dominamos los elementos e inventamos planetas que siquiera se imaginaban hace tiempo. 
Tomamos cafés a media mañana para despejar la mente. 
Para seguir dominando. El mundo. El propio digo. 
Lo otro se lo inventaron los cuatro locos de turno pensando poder dominarlo también.
Enciendo el cigarro.
 Tras otro y otro de antes. Tres de golpe.
 Alta dosis de nicotina para poder. 
Poner de excusa el cáncer de pulmón en vez de la vida misma.
 Es más fácil así.
 Echar la culpa al cáncer y no a la vida. 
Que cuando dice se acabó, se extirpa. Cuando nos abandona. 
No podemos dominarla. Creemos que sí, pero en el fondo. 
Somos esclavos del aire.
Inténtalo. Intenta no necesitar aire durante un minuto. Cuesta, ¿verdad?

Muerte. Como la cera. Que asesina la llama.