miércoles, 16 de enero de 2013

Dieciséis de enero

(respiro)

Persona intercambia pañuelos por La Voluntad entre los coches que esperan la luz verde de un semáforo rojo en la rotonda de Puerta de Toledo en Madrid.

(los coches son escaparates de otras personas, inspiro)

Persona intercambia pañuelos moldeados en forma de inodoro por Doscientosmilypico Monedas en una Galería de Arte situada pocos metros de la Quinta Avenida en Nueva York.

(noquierorespirar, respiro)

Persona muere de hambre mientras otra muere de amor mientras, otra sólo puede pensar en cacahuetes mientras otra está a punto de caer, rompiéndose un brazo mientras, otra sorbe café a cucharadas  mientras otra vive del amor que siquiera es amor pero eso aún no lo sabe. Mientras.

(inspiro)

Las personas ya no se asombran porque cada vez es más fácil olvidar las características generales de cuándo se siente o cuánto se tiende a no sentir. 

(respiro)




martes, 15 de enero de 2013

Un conjunto complejo

(He roto el estricto régimen de despedidas 
porque 
no quiero evitar llorar. 

Evitar llorar 
es para 
los que no se parecen a mi en absoluto.) 




Hola. 

Soy tu recuerdo de cuando me conociste. Tengo el pelo enredado hasta las rodillas. Te gustó encontrar fuego para el humo que tanto adora tus pulmones.

Te quiero.

miércoles, 9 de enero de 2013

Título de entrada, parte dos de tres

Una simple operación me ha buscado. 

Un verbo que tal vez nunca existe. 

(un perfecto
lugar 
mal 
jugado) 

Un lunar me ha provocado, no sé muy bien cómo, todas las lágrimas con las que escribo cuánto me gustaría tener pies en vez de alas. 

Un 
lunar 
me 
ha 
regalado
          (, no sé muy bien dónde,)
todas
las 
náuseas 
que 
nunca 
quise 
tener

Las náuseas que una vez pinté por saber por qué se siente.

(Lo intenténtaré)


Nada detiene a la muerte, recuerdo número uno.

(acabado)



domingo, 6 de enero de 2013

Yo

Me gusta la noche.


Me gustan los cuadernos.

También me gusta Chopin y el helado de menta con trocitos de chocolate.

A veces no puedo dormir. La imposibilidad de concebir sueños me lija la piel. Unas terribles ojeras aplastan mi cara. Escucho el eco del eco de un latido. Respiro. Inspiro. Respiro. Inspiro.

Escribo tantos cuadernos como noches.

Una vez tuve seis años e intenté ser bailarina. Mi abuelo era mago porque salíamos de paseo en barco cuando me tumbaba sobre sus rodillas. Mi madre cocinaba café y cuentos cada mañana. 

Nunca aprendí a bailar.

Me gusta la noche que dibujé en mi primer cuaderno.

Soñaremos

Será el año que viene. Fumaremos más que nunca. Tendremos más frío que sueños. Fumaremos más que nunca. Soñaremos menos que siempre. Será el año que viene. 

Una vez dijiste que las mejores canciones nunca existieron antes de los corazones rotos. Soñaremos.
Una vez. Yo.

Dije que una manzana y tu corazón se parecen demasiado para ser tan diferentes. El año que viene.

Nunca quiero tener hogar pero tú eres un hogar. Porque lo que no se ve no existe, claro. 

Que soñaremos. Y me inventaré un infierno que huele a jazmín y moriremos de frío. 

No soñaremos.


domingo, 30 de diciembre de 2012

Título de entrada, parte uno de tres

Yo por tú.
Tú contra Ella.
Él sobre vosotros.

Nosotros y Élla.

Me coges de la mano. Despacio acercas tu mano a mi mano. Me recoges la mano con tu mano. 

Nadie habla del fin del mundo. Sobrevivir es el fin del mundo y nadie lo recuerda. Despacio.

Cuando es invierno saco mi corazón de la nevera. Y temblamos. 




                   Atentamente, el humo de un cigarrillo de un fin del resto de año cualquiera. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

martes, 18 de diciembre de 2012

El dolor ya no tiene ojos bonitos

Tu boca. Ya no toco tú boca. No te toco.
Nos chocamos.
Tu boca.
Tú.
El dolor no toca tu boca. 
La boca de los ojos bonitos.
No la toco.

Desconozco
tu 
boca.

Las estrellas caen. 
Las estrellas siempre caen.
Siempre.
Caen.
Y callan. 
Y lloramos nosotros porque no escuchan.
Aguantamos la respiración.

No hacemos ruido.
Las estrellas caen.
No vemos las estrellas pero fumamos.
Nos desperdiciamos.
Devoramos a nombres de hombres llenos de polvo.
Las estrellas se tiran de cabeza mientras lloramos.
Y nos tiramos de cabeza aguantando la respiración cerrando muy fuerte los ojos.
Porque es más fácil así.
Sin hacer ruido mientras caen las estrellas.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Consistir

Nunca hablaba con nadie.

Tengo frío. 
¿Cuándo te podré ver?
¿Por qué no hoy?

No tenía nada que hacer

Su masa muscular.
No era tuya.
Te dan la patada.

He estado investigando

Un agujero.
Aparatos correctores.
Estás bien.

(Muy valiente y segura de mi misma sentí asco. La información es poder. Una mirada.)

martes, 11 de diciembre de 2012

Diez de diciembre

Uno.

Estás preciosa.
Todo el mundo contento. Las madres no pueden pagar el pan en el mercado. 
Estás preciosa. 
(Él fin del mundo te besa las manos.)


Dos.

Sonido triste.
Llegaste a estar solo.
Recuerdo. Invadir cuando nadie quiere fronteras. Roturas. Diarios. 
Días.
Hombres que hablan de hombres muertos.
Sonido triste.

Tres.

Querido,
Siento no haberte escrito en tanto tiempo. Una vida, querido. El aroma a canela. Con solo una mirada escribo todos los adjetivos. Algo diferente.
Querido.




viernes, 7 de diciembre de 2012

Siete

Podría decirse que todas las veces fueron una sola aunque nadie se atreva a creerlo. Apreciar lo que tienes. Pronunciarlo. Cerrar los ojos e intentar dormir. Seis veces seguidas en diez camas diferentes. Es lo justo, la diferencia entre la evolución de los caprichos de la calma o la imposibilidad de concebirla los días impares del año. Luego los pares. 

Y aprendes a olvidar. 

Haces lo que puedes por parecer seco e inválido. 
Olvidar. 
Es un verbo jodido, repites mientras rezas a un Dios recién inventado. Rezas por olvidar. 

El Dios se duerme mientras tú continuas. No te cansas pero te cansas. Las causas perdidas te hacen vomitar, pero olvidas. 
Olvidas a olvidar. 
Rezas. Tiemblas. 

Te mudas de la ciudad.

Empiezas. Pareces una chaqueta de esas que difícil conjugar por mucho que intentes aparentar lo contrario. Sonríes. Dudas, pero sonríes. Es fácil caminar así aunque en algún callejón hace cinco manzanas te acurrucaste al lado de la pared y empezaste a llorar. Caminas. Es fácil llorar así.

Olvidar. 

jueves, 6 de diciembre de 2012

Cinco de diciembre

Un diciembre roto.
Hola.
Creíamos que habías muerto. 
Tenías algo mucho mejor. 
No hablar de ello.
Sal de mi quirófano.
Una puta maravilla.
Enfermos.
Descalza.
Humo.
Fumo constantemente.
Constante.
Un detalle.
Humo.
Humo.
Silencio.
Silencio.
Humo.
Bailo desnuda.
Bailamos.
No estas.
Pero bailamos.

Desnuda. Follamos. Me follo. Me. Follo. Follas. La vida. Desnuda. Crecímos. No bailamos. No. Descalza. Hago un desayuno para dos cada noche, aunque soledad se corra en mi boca. En mi espalda. Soledad, cada noche para dos contra la pared. Puede que temblando de frío o muriendo de calor. Follamos. Desayuno. Dos. Para.

domingo, 11 de noviembre de 2012

No te pongas emocional. Solo cómetelo.

No puedo llorar. Tengo que llorar y no puedo. Los domingos no fueron sino hechos para destrozarme. Eso es. Después de la nieve. Fue. Y fuimos. Antes. Cuando los orgasmos compartidos nos apuñalaban toda su significado. En todas las articulaciones de nuestros cuerpos masticando terremotos y estados de alarma. De guerra de paz. Rellenos de frío. Y luego calor y más calor. Un verano. Sí. Siempre olía a verano. Ahora es noviembre y hace frío. Ojalá un orgasmo. Ojalá. Ven. Ven. Ven. Voy a fumarme. Despacito. Me voy a vestir con los labios de rojo. Quemarme. Voy. Ven. Porque no volvimos, por qué. Terremotos. Noviembre. Verano. No puedo. Voy. Tengo que llorar. Puedo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Fumar mata y todo tan bien ha vivido


Los miércoles solía temblar.


Y despedirme al entrar en casa. 
Tener las manos más frías que de costumbre.
Tener más besos que de costumbre.
Tener menos.
No tener.



martes, 16 de octubre de 2012

De mi ombligo a tu espalda

Los martes solías quedarte entre mi pelo. 
Porque era lo que más te gustaba. 

Y yo solía enfadarme mucho, desmayada. 
De amor
de mentira, desmayada. 

Descalza. 
Desnudos.
En la cama de los buenos momentos. 


Haciéndote cosquillas. Haciéndote llorar. 
De amor y de mentira.

Cada martes.



lunes, 15 de octubre de 2012

En materia del verbo que se enamoró de las vocales


Los lunes solías llamar y solía llover y solíamos vernos. 

Con las manos temblando de risa y los hombros quejándose. 
Muy bajito. En francés. 

Y yo con mi vestido verde preferido, al le han roto el corazón tantas veces. 

Y tú con tu paraguas. 
El roto. 
El liso. 
El que hace pastas de te y canela a los problemas a ras de suelo.  Tú. 

Los de los sueños sin azúcar para desayunar. Cuando solíamos vernos. Y llovía. En plural.

Constantemente.









viernes, 5 de octubre de 2012

La de las flores bonitas que él le dibujó


La historia de amor. 
Del amor.
La de los ojos ojos recién abiertos. 
Escribiendo historia. 
La del amor. 
El más bonito del mundo. 

Que empieza así. Afirmando.

Cuántas horas de conocimiento, de bolígrafos preciosos vomitando colores chillones y tristes y rojos. Azul. Conocimiento Tu camiseta azul olvidando yo masticando. Tu piel. Recordando el tacto de tu piel. No. Las horas de tu piel. Masticando huellas dactilares suaves. Escribir. Las horas. Tic. Tac. Luego seguidos. Las pilas se agotan. Se va el tiempo. Te quedas. A dormir te quedas. Me quedo. No me duermo. Me quedo. Me invento seis paraísos. Les prendo fuego. Me quedo. 

Fundidos.

Preguntando. Empieza así. Despertamos.

( La biblioteca era tu salón de juego preferido. Nunca salías. Ridícula y pequeña caías en la estantería de Baudelaire todas las veces del mundo. Gemías. Llorabas y volvías a salir. Corriendo. Para caer otra vez.
Yo era el de las miradas que no te tocaban. No respiraba. Siquiera estaba ahí. No nos conocimos. Gemías. Corriendo. Nunca salías. Baudelaire. )


miércoles, 3 de octubre de 2012

De cuando hago sopa de tomate descalza en la cocina I

(Háblame del miedo. Dije.) 

Y nunca nos cansamos. 
Pero sí nos cansamos.

Del miedo a ser felices y miedo. 
Del miedo a no sonreír a hacerlo constantemente a 
las agujetas a ser jodidamente felices a 
no serlo 
porque 

él. 

Miedo.
Del miedo a 
que la realidad nos tire piedras donde los huesos 
del camino del 
miedo. 

A correr tantos orgasmos como metros bajo tierra y sobre las nubes tocar fondo y tocarte sin miedo. 
Despertar del miedo. 

A desgastarnos los codos estudiando saliva a 
desgastarnos la saliva. 
A desgastarnos. 
Despertar. 
Y hablar de dulces que pueden llegar a ser las pesadillas 
si son donde tu espalda. 
Y pelo y pecho y frías sábanas huecas donde tu espalda. 

A hacer cosquillas a los libros que nunca escribimos. 
A desayunar. 
Constantemente.
A no dejar de mirarnos.
A entrar.
A no salir.
Entrar.

A

Mimarnos. 
Extirparnos. 

A miedo.





martes, 2 de octubre de 2012

Un grupo de soñadores

Qué bien.

Que sepamos dibujar los mejores momentos 
los más preciosos 
los que podemos borrar pero no borramos.

Bien.

Dibujando los preciosos no te borraré nunca.
Y los nunca dibujaré pudiendo saber los mejores momentos.
Lo más precioso.

Qué bien.

No borramos. 
Podemos borrar pero.
Dibujamos.

lunes, 1 de octubre de 2012

Cristales de colores

Hay vientos que sueñan con ser corrientes eléctricas y estaciones de tren sonando que. 
Cortan. 
Y no alivian la sed de la punta de 
la piel 
del fondo de armario. 


Hay intestinos resonando en la fotografía 
(coma) 
como un catarro mal curado. 
 
Dando vueltas.

Interrumpidamente.

Como un corazón mal puesto con las medias sin terminar.